Síndrome del cuidador. Síntomas y prevención

El síndrome del cuidador de personas en situación de dependencia o sobrecarga se caracteriza por el frecuente impacto de cuidar. Este impacto conlleva la aparición de distintos problemas físicos, psicológicos, sociales y económicos percibidos por el cuidador. Así que todo ello repercute en la persona que cuida y en la situación de cuidados. Vamos a ver en qué consiste este síndrome o sobrecarga y cómo prevenirlo. Además, recuerda que si sientes los síntomas o necesitas ayuda puedes ponerte en contacto con nosotros y te guiaremos para solucionarlo.

¿Qué es el síndrome del cuidador quemado?

El impacto de cuidar por supuesto es variable. Depende de la propia situación de cuidados y de las características, habilidades o capacidades de la persona que cuida. Si eres cuidador, tus habilidades y características personales te ayudan a gestionar tu labor. Además si cuidas, se unen muchos factores que pueden ayudarte y otros que no.

Síndrome del cuidador quemado

La sensación de no poder más, de estar al límite se traduce en una importante sobrecarga física y psicológica. Como cuidador, asumes una gran cantidad de responsabilidades y tareas que pueden llevarte al límite de tus fuerzas. La clave la encontrarás en tus habilidades para prevenir esta situación, para planificar o gestionar. Sin embargo, a veces, la carencia de estas habilidades llevan a la persona a una situación inasumible que genera la sobrecarga. Por eso es imprescindible pedir ayuda.

Síndrome del cuidador

En general, la mayoría de las personas cuidadoras asumen y aceptan:

  • Gran cantidad de tareas diarias que frecuentemente implican una carga física importante.
  • Responsabilidades de la vida de la persona que cuidan (medicación, curas, visitas a especialistas...).
  • Reducción de su independencia. En concreto, si la persona que cuidan va perdiendo autonomía los cuidadores van dedicando más tiempo a cuidar.
  • Disminución del propio cuidado. Puede ocurrir que el cuidador deje de autocuidarse, de prestarse atención a sí mismo. Atender a la persona en situación de dependencia a diario repercute en la vida del cuidador. Si éste no lo tiene en cuenta, puede verse perjudicado personal y socialmente.

Síntomas de la sobrecarga del cuidador

Los síntomas del síndrome del cuidador quemado pueden dividirse en síntomas físicos y emocionales o psicológicos. Si cuidas, es importante detectarlos a tiempo o prevenirlos mediante la planificación de los cuidados y los autocuidados, el apoyo familiar, social o de la comunidad.

Síntomas físicos

  • Irritabilidad
  • Agotamiento
  • Falta de energía
  • Disminución o aumento del apetito
  • Trastornos del sueño
  • Problemas de salud física como dolores musculares, de cabeza o problemas digestivos
  • Problemas de concentración, de atención o de memoria
  • Consumo y abuso de sustancias como por ejemplo el alcohol o pastillas para dormir

Síntomas psicológicos

  • Cambios en el estado de ánimo y el humor
  • Sentimiento de culpabilidad
  • Ansiedad
  • Depresión
  • Disminución del autocuidado
  • Problemas para estar relajado cuando obtiene la ayuda de otros
  • Irritabilidad con la persona que cuida
  • Falta de esperanza
  • Disminución de la motivación y desinterés
  • Aislamiento social o falta de interés por actividades que antes interesaban
  • Tensión con los cuidadores profesionales

Cuidando al cuidador

Desde aquí, quiero destacar algunas recomendaciones que mejoran la situación de cuidados y el autocuidado de la persona que cuida. El síndrome del cuidador puede prevenirse, y para ello es fundamental que tengas en cuenta algunos aspectos. Por ejemplo:

  1. Ante todo es esencial pedir ayuda cuando sea necesario. Existen variedad de recursos públicos o privados que apoyan la labor de los cuidadores. Por ejemplo los servicios de ayuda a domicilio, los centros de día o los programas de respiro familiar. Es un derecho que tienes como cuidador. Además si es posible puedes contar con la ayuda de familiares o amigos organizando un plan de cuidados en el que planificar horarios y actuaciones.
  2. Además, te recomiendo cuidarte a nivel físico. Por ejemplo, mantener una alimentación saludable, un descanso adecuado y realizar ejercicio físico moderado.
  3. Buscar información. Es fundamental buscar información sobre la enfermedad o la situación de la persona que cuidas. Saber sus síntomas, su tratamiento y efectos secundarios, su evolución, etc.
  4. Conocer tus propias capacidades y habilidades. Así, sabrás hasta qué punto estás preparado para cuidar y en qué momento pedir ayuda o formarte para poder seguir con tu labor.
  5. Cuídate a nivel personal y social. No dejes de atender tus necesidades físicas, de autocuidado. Y mantén en la medida de lo posible tus relaciones sociales, tu vida social, tus actividades de ocio. Aunque haya falta de tiempo, intenta dedicarte un poco.

¿Qué es la escala de Zarit?

Para prevenir y detectar el síndrome del cuidador es importante realizar una adecuada y temprana evaluación de la sobrecarga. Esto permite detectar situaciones de riesgo y necesidades. Además de realizar una intervención acorde a la situación. Al evaluar y proponer ciertas intervenciones se reducirá el impacto de la situación en la persona cuidadora.

La escala de Zarit mide el bienestar general de las personas cuidadoras. Evalúa el grado en el que se experimentan problemas asociados a cuidar. Estos problemas pueden ser físicos, psicológicos, sociales y económicos. A través de un sencillo test se puede conocer un poco más la situación de la persona que cuida y por tanto se puede intervenir para encontrar soluciones. Los profesionales de la salud son los que toman la decisión de utilizar esta escala y son los que te propondrán hacerla.

Para terminar, sólo detallar que en la detección del síndrome del cuidador quemado se tienen en cuenta muchas variables. Todas ellas permiten evaluar la situación y poner en marcha las actuaciones necesarias:

  • Relacionadas con la labor diaria de cuidar (tareas, tiempo de cuidado, consecuencias familiares, aspectos positivos...)
  • Bienestar (salud física, psicológica, bienestar personal...)
  • Apoyo social formal e informal
  • Conocimiento de la enfermedad y de los recursos disponibles
  • Habilidades de la persona cuidadora de por ejemplo afrontamiento del estrés, comunicación o gestión de las emociones
  • Variables económicas, sociales, culturales, etc.

Si cuidas, cuida tu salud, tus emociones, tu vida social. Ten en cuenta tus necesidades, tus habilidades y si es necesario pide ayuda. Si cuidas, cuídate. Y si tienes dudas, necesitas informarte o solucionar algunos problemas, déjanos un comentario. Además también puedes escribirnos de forma privada y te ayudaremos a gestionar tu situación.