¿Qué recomendaciones psicológicas existen para los trastornos cardiovasculares?

Las enfermedades cardiovasculares se deben a trastornos del corazón y de los vasos sanguíneos. Algunas de estas enfermedades son las cardiopatías coronarias (ataques cardiacos), las enfermedades cerebrovasculares (apoplejía), el aumento de la tensión arterial (hipertensión), las vasculopatías periféricas, las cardiopatías reumáticas, las cardiopatías congénitas y la insuficiencia cardiaca. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) las principales causas son el consumo de tabaco, la falta de actividad física y una alimentación poco saludable. Y son la principal causa de muerte en el mundo.

¿Qué factores de riesgo existen en los trastornos cardiovasculares?

La OMS señala que el 80% de los casos podrían evitarse si se controlaran los factores de riesgo asociados a las patologías cardiovasculares. Los factores de riesgo son:

  • Biológicos: Herencia genética, edad, colesterol, diabetes, hipertensión arterial, obesidad y estrés.
  • Hábitos no saludables: Fumar, falta de ejercicio, alimentación no equilibrada, alcohol, etc.
  • Psicológicos: Estrés, ansiedad, ira, tristeza, etc. La ansiedad aumenta el riesgo de infarto en enfermedades cardiovasculares, la depresión la duplica y la ira está relacionada con las anginas de pecho, el infarto de miocardio y la hipertensión. En caso de que estas emociones negativas interfieran de manera importante en nuestra vida, será necesario solicitar ayuda psicológica.

¿Qué recomendaciones psicológicas nos ofrecen?

La Sociedad Española para el estudio de la Ansiedad y el Estrés (SEAS) y el Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid han elaborado un decálogo de recomendaciones psicológicas para trastornos cardiovasculares:

  1. El cuidado de nuestro corazón depende de nosotros. Es importante seguir las recomendaciones de nuestro médico y pedir ayuda en caso necesario.
  2. Tenemos que saber que el estrés puede afectar a nuestra salud cardiovascular. Ciertas emociones o problemas importantes pueden influir.
  3. Debemos tomarnos las cosas con más calma. Así conseguiremos disminuir la posible ansiedad.
  4. Ser positivos nos puede ayudar. Podemos conseguirlo si le damos a las cosas su justa importancia.
  5. Tener un papel activo en la solución de nuestros problemas nos da cierto control sobre ellos. Nos aporta cierta calma.
  6. Buscar el apoyo de la familia y los amigos.
  7. Cuidarnos y con ello mejorar nuestra calidad de vida está en nuestras manos.
  8. Hacer ejercicio físico moderado y mantenemos hábitos saludables.
  9. Si fuera necesario, acudir a un psicólogo nos ayudará en la gestión de nuestra enfermedad. Además de ofrecernos pautas de vida saludables y enseñarnos a manejar las actitudes negativas.
  10. Pensar en los que puede mejorar nuestra vida al realizar estos cambios no ayudará a conseguirlos.

Recuerda que “tú corazón está en tus manos”. ¡Cuídalo!