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El daño cerebral es una lesión producida en el cerebro que afecta al funcionamiento normal del mismo. Las causas más comunes de daño cerebral son los traumatismos craneoencefálicos, ictus, anoxia, tumores o infecciones.

Actualmente en España existen alrededor de 420.000 personas con daño cerebral adquirido. Además hay que destacar que el 78% de los casos se producen por un ictus y que el 65,03 % son mayores de 65 años. Ante estos datos, comprendemos que es necesario conocer aparte de las causas, las consecuencias de sufrirlo. En esta ocasión nos centraremos en los problemas cognitivos. Problemas que no son tan evidentes como pueden los físicos, pero que pueden afectar a la vida diaria y a las relaciones interpersonales entre otros.

¿Qué problemas cognitivos son más frecuentes?

Los problemas cognitivos que pueden aparecer tras sufrir un daño cerebral a menudo no son tan evidentes. Sin embargo podrían producir situaciones complicadas para persona que los padece. Por ejemplo ciertas alteraciones de la memoria o la orientación generarán problemas si la otra persona no conoce la nueva situación.

Los problemas cognitivos más frecuentes y a tener en cuenta son:

  • Problemas de memoria. Las personas que sufrido un daño cerebral pueden tener amnesia postraumática. Este tipo de amnesia produce fallos en la memoria reciente, en el mantenimiento y adquisición de nueva información. Así mismo, es posible que dure desde una hora hasta varias o que la persona nunca recupere del todo esta capacidad. La duración e intensidad de la amnesia será el indicador del pronóstico. A menor duración e intensidad, mejor pronóstico.
  • Desorientación y confusión. Frecuentemente tras un daño cerebral y sobretodo en personas mayores puede darse un cuadro confusional. Este cuadro se caracteriza por una alteración cerebral que impide la normal comunicación entre las neuronas. Los síntomas aparecen de forma repentina y pueden ser variados. Algunos de ellos son: Alteración del nivel de conciencia (mantener y dirigir la atención), del pensamiento (no entiende lo que le decimos), alucinaciones, cambios emocionales o del ciclo vigilia-sueño.
  • Problemas de atención. Las alteraciones más comunes que se producen tras un daño cerebral pueden ser las relacionadas con el nivel de alerta, focalizar la atención o mantenerla. Por ejemplo, la persona puede tener dificultades para realizar una actividad, prestarle atención necesaria o hacerlo en un tiempo prolongado.
  • Dificultades del pensamiento complejo. Un daño cerebral puede también producir problemas en la planificación, la previsión de consecuencias o el establecimiento de estrategias. Estas funciones ejecutivas nos ayudan a auto-dirigir nuestra conducta hacia un meta de forma exitosa. Así, tras un daño cerebral, la afectación puede ser muy variable. Es posible que se afecte la iniciativa, la planificación o la capacidad para inhibir conductas inapropiadas para un determinado momento.

Para finalizar, comentaros que en una próxima entrada detallaremos cómo ayudar en estas situaciones a personas con daño cerebral. El papel de las familias y los cuidadores será fundamental para el apoyo del trabajo de los profesionales.

 

 

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