El papel de la familia en los centros sociosanitarios

Las relaciones familiares son una fundamental fuente de apoyo para las personas mayores. Como en otras etapas de la vida, en la vejez el apoyo familiar mejora el bienestar de la persona.

En los centros sociosanitarios las relaciones sociales son esenciales.

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Los objetivos que se persiguen entre otros son:

  • Mejorar las habilidades sociales.
  • Mantener y crear interacciones sociales en el centro.
  • Adaptar el entorno a la persona, convirtiéndolo en facilitador de relaciones.
  • Aumentar la relación entre cuidadores informales y formales.
  • Fomentar el sentimiento de pertenencia al centro.
  • Motivar a las personas más apáticas a mantener relaciones con los otros.

La atención familiar no acaba con la institucionalización.

Cuando una persona ingresa en un centro sociosanitario recibe atención formal de profesionales. El apoyo en las actividades de la vida diaria, el cuidado diario y el afecto son indispensables en la atención que ofrecen los centros. Es decir, se dedica una atención sociosanitaria y psicosocial. En este contexto, la familia sigue teniendo un papel protagonista. Su afecto y apoyo emocional hacia el residente es único y nadie puede sustituirlos.

Habitualmente, las personas pertenecen a núcleos familiares con realidades y situaciones concretas. Así el residente no debe quedar aislado de su núcleo. Es evidente que sigue siendo miembro de una familia y que tiene un pasado y un nuevo futuro. La persona que ingresa en un centro tiene una historia personal y una familia.

Por ello, la intervención debe incluir a los familiares como actores imprescindibles.

De esta manera, el apoyo de la familia en los centros puede explicarse mediante las siguientes cuestiones, según Matia Fundacioa (Fundación para la atención y la investigación gerontológica):

  1. Vínculo afectivo. Normalmente la familia aporta un vínculo afectivo, identidad y continuidad. El residente debe seguir involucrado en las decisiones familiares, eventos...
  2. Apoyo emocional. Los miembros de la familia se interesan por su estado, por las actividades que realiza o las personas que ha conocido y le apoya y anima.
  3. Apoyo relacional. Las familias mantienen al residente en contacto con el entorno, con los cambios que se producen, con la realidad, con el resto de familiares, conocidos y amigos.
  4. Apoyo instrumental. El residente recibe apoyo familiar para conseguir el material que necesite o la ayuda para él mismo lo consiga.

Para finalizar, recordaros la importancia de los familiares para las personas mayores que residen en centros. Aportan información de la vida pasada, de rutinas, de rasgos de personalidad o de intereses. Así mismo, ayudan en la adaptación del nuevo residente consiguiendo que éste sienta confianza y seguridad. En definitiva, apoyan y colaboran con los profesionales que trabajan diariamente por mejorar la calidad de vida de la persona.

 

Fuente:

"El papel de la familia en el proceso de atención a personas mayores en centros sociosanitarios" Francisco Javier Leturia, Borja Inza y Carmen Hernández (Matia Fundazioa)