ÉTICA DE UN PROFESIONAL DE GERIATRÍA

Las actuaciones y buenas prácticas profesionales van a influir en la calidad de vida de las personas mayores y dependientes

Etica de un Profesional de Geriatría

Como comienzo a este artículo, voy a reflexionar sobre ética en el ejercicio profesional de un/a auxiliar de geriatría. De los primeros pensamientos y  sentimientos  que vienen a mi mente, es la responsabilidad que tenemos  hacia las personas más  vulnerables, ya que nuestras actuaciones y buenas prácticas profesionales van a influir en su calidad de vida y eso es una responsabilidad que cada profesional del equipo humano que trabaja en una residencia con personas mayores o dependientes, debe de sentir cada día.

El cuidado y la atención de nuestros residentes y sus familias es una oportunidad de crecimiento personal.

Nos ofrece la ocasión de descubrir en nosotros cualidades y aptitudes, que desarrollando otro tipo de actividad podrían pasarnos desapercibidas.

Por ética entendemos el conjunto de normas morales que rigen la conducta de la persona en cualquier ámbito de la vida. Aunque las definiciones según diccionarios y eruditos en la materia, son algo a tener muy en cuenta, me gusta más hablar desde la experiencia sobre el terreno en el día a día que igual no resulta tan científico, pero la experiencia siempre ha sido un grado, o al menos así me lo han enseñado.

Por ello, cuando hablamos de la ética en el cuidado de una persona vulnerable nos estamos refiriendo a la forma de cuidar y atender de forma integral a un ser humano. Eso sí, sin caer en paternalismos y siendo unos profesionales  eficaces y cercanos.

Para ello nos preocuparemos del bienestar de su cuerpo físico sin olvidarnos que es una persona con pensamientos, sentimientos y derechos como cualquiera de nosotros. Por lo tanto ejercer la empatía, además de lo que acabo de exponer será un punto más que positivo y resulta un valor añadido a nuestras técnicas y cuidados profesionales.

Las 8 claves en el cuidado a las personas por Grupo Las Mimosas

En primer lugar, siempre tenemos muy en cuenta la formación y experiencia adquirida en la trayectoria profesional del candidato/a.

No obstante, en la entrevista previa a su incorporación prestaremos una especial atención a  los siguientes principios, que para nosotros son reglas de oro y que además pueden añadir “valor” a nuestra profesionalidad.

La dignidad humana. Todas las personas tenemos derecho a vivir y envejecer dignamente. Es un valor intangible de todas las personas, que parte de la libertad, la inteligencia y la autonomía inherente a todo ser humano

Respeto a la autonomía del usuario. Es importante dar prioridad a las decisiones tomadas por nuestros residentes pero sin juzgar. Es por ello por lo que hay que hacerlo siempre negociando, explicando y haciendo entender el asunto en cuestión.

La eficiencia, siempre intentando desarrollar nuestro trabajo con la máxima calidad posible, de manera que la persona a la que atendemos, se encuentre cómoda y atendida de una forma integral

La intimidad de nuestros residentes. Tienen una vida privada que cada ser humano guarda en su interior. La persona es la que decide o no compartir con los demás como sentimientos, deseos, ideologías, creencias, incluso algunos datos de salud que están protegidos por la Ley

La privacidad, muy relacionada con la intimidad. La vida privada es muy amplia y abarca muchos aspectos de nuestra vida, pero hay que tener claro, que no todo lo privado es íntimo. Es privado nuestro número de teléfono, nuestra talla de pantalón o blusa, nuestros pensamientos y muchísimas cosas más que seguro el lector podrá identificar haciendo un repaso de su propia vida.

La dignidad y el respeto son valores fundamentales en nuestra ética profesional

La confidencialidad es el respeto, el silencio, la discreción ante determinadas cuestiones de la vida privada e íntima del residente y  que tiene que mostrar un/a auxiliar en geriatría profesional.

Con frecuencia entre el profesional y el residente se establecen vínculos de confianza que el profesional nunca debe de obviar, estaría incurriendo en un grave error ya que en muchas ocasiones los residentes comentan, comparten datos de sus vidas en otros tiempos, problemas familiares, preocupaciones y miedos, que debemos de escuchar desde el más absoluto de los respetos e intentar suavizar al máximo.

Por lo tanto, es necesario tener muy claro y muy interiorizado, que esa confianza que depositan en nosotros es invulnerable y que de no ser así les estamos fallando a ellos y a nosotros mismos.

Para continuar y hablando de confidencialidad destacaremos que un/a auxiliar en geriatría de una residencia, conoce patologías, medicaciones, datos de salud del residente los cuales debe de callar y no difundir puesto que pertenecen a la vida privada de nuestro/a residente.

En cambio, sí serán compartidos con el médico, la enfermera de la residencia porque son datos que se deben de poner en común con el equipo multidisciplinar o profesional que corresponda, porque esos datos son importantes para la salud y calidad de vida del residente. Incluso en muchas ocasiones es oportuno, decirle a nuestro residente, que se va a poner en conocimiento del profesional correspondiente. Nunca se comentarán detalles con otro compañero/a, sean íntimos o privados. Los cotilleos degradan a las personas y a su entorno.

La confidencialidad debe estar muy interiorizada. Nunca debemos fallar a esta confianza depositada

Información suficiente y comprensible.

Continuando, es muy importante informar al residente de cualquier decisión que se vaya a tomar en referencia a su persona porque si son capaces de razonar merecen una explicación y la merecen como personas adultas que son además de permitirles siempre que se pueda elegir libremente.

Estableceremos conversaciones con lenguajes coloquiales y fáciles de entender, sin tecnicismos, utilizando palabras sencillas de comprender y explicaremos las cosas cuantas veces sea necesario. Siempre en un tono de voz amable y con una sonrisa abierta. La calidez en la voz y la sonrisa, hacen maravillas incluso en las personas con cualquier tipo de demencia.

Siempre deberemos buscar la conciliación y el entendimiento a través del diálogo

La conciliación. Con la convivencia es posible que surjan los conflictos y ante ellos nuestra intervención siempre será uniendo e intentado llegar a un punto común de entendimiento, donde nadie pierde y todos ganan. Muchas veces negociando el tan buscado punto intermedio, muy beneficioso para todas las partes de un conflicto.

En este ámbito, los profesionales tienen una responsabilidad ineludible hacia las personas, hacia terceros y sobre todo intentando alcanzar el bienestar integral de las partes interesadas.

Podemos decir que ante determinados conflictos, un/a auxiliar de geriatría actúa como mediador o mediadora. En nuestros centros buscamos profesionales comprometidos con el bienestar y la calidad de vida de nuestros residentes.

Es imprescindible tener muy presente que en la mayoría de las ocasiones, nuestros residentes son personas se encuentran en el tramo más vulnerable y último de sus vidas.

Para finalizar, decir que esto es una gran responsabilidad y por qué no decirlo: un motivo de orgullo por haber sido los elegidos para vivir esta fase con nosotros. Merecen que les demos una respuesta lo más profesional y de calidad posible. Merecen que estemos a la altura de sus expectativas. Debemos de tener más que claro, que la cercanía, la consideración positiva y el respeto, no han de faltar en el trato con las personas mayores o  en situación de dependencia.

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