Cuidar a personas mayores en situación de dependencia

En Septiembre de este año escribimos un artículo sobre los cuidados básicos en la vejez. Unas líneas en las que detallamos alguna recomendación para cuidar personas mayores centradas en el ámbito físico. En concreto sobre la higiene personal, la alimentación saludable y la higiene postural. En este nuevo artículo continuamos nuestra serie de recomendaciones dirigidas a los cuidadores de personas mayores en situación de dependencia y a su labor diaria:

Los cuidados de la piel

En la vejez es imprescindible prevenir ciertos problemas de la piel que pueden aparecer en determinadas circunstancias. Los especialistas recomiendan una hidratación adecuada, una fotoprotección correcta mediante productos que protegen la piel (el máximo de protección solar) y mediante una higiene precisa. Cuidar a personas mayores implica tener conciencia de los posibles problemas que puede conllevar la inadecuada hidratación de la piel. Lavarla con agua tibia y jabón de Ph neutro, secarla cuidadosamente teniendo en cuenta los posibles pliegues, evitar prendas de vestir que produzcan irritación, mantener una necesaria cantidad de ingesta de agua y de nutrientes e hidratar la piel son algunas recomendaciones útiles en la prevención.

Uno de los problemas más frecuentes relacionados con la piel en la vejez es la úlcera por presión. Ésta es una lesión cutánea que se produce como consecuencia de la presión continua ejercida en zonas de la piel delicadas. Las úlceras por presión pueden ser superficiales o más profundas pudiendo afectar hasta el hueso. Algunas de las causas más comunes son la inmovilidad, la pérdida de sensibilidad o la falta de higiene. Para evitarlas o prevenirlas es fundamental realizar cambios posturales de la persona cada 2 o 3 horas, ofrecer una alimentación saludables y adecuada para la persona, mantener una higiene e hidratación de la piel apropiada y utilizar ciertos elementos de ayuda. Éstos últimos disminuyen la presión en las zonas de posible afectación (colchones y almohadas especiales, protecciones, etc.). En el mercado existen multitud de productos que previenen esta úlceras.

La higiene del sueño

Conforme envejecemos, el sueño puede ser algo más frágil, más ligero. Muchas personas mayores explican que tienen problemas para conciliar el sueño y que se despiertan con frecuencia durante la noche. Y así es. En la vejez se dan una serie de causas que afectan negativamente a la calidad del sueño. Algunas de estas posibles causas son la disminución de la actividad, el dolor producido por alguna patología crónica o los efectos secundarios de algún medicamento, entre otras. Por estas circunstancias puede empeorar la calidad del sueño y repercutir en la calidad de vida y el bienestar de las personas mayores.

Al cuidar a personas mayores debemos tener en cuenta estas circunstancias y prevenir en la medida de lo posible las consecuencias. A continuación, os damos una serie de recomendaciones para mejorar el hábito de sueño y por tanto su calidad:

  • No consumir ciertas sustancias alrededor de 6 horas antes de acostarse. Por ejemplo el café, bebidas alcohólicas o nicotina.
  • Cenar algo ligero y acostarse una o dos horas después. Si se tiene hambre antes de dormir, tomar una infusión (menos un té) por ejemplo.
  • Intentar hacer algún tipo de ejercicio moderado durante el día. No a última hora de la tarde porque activa.
  • No realizar siestas prolongadas. Se recomiendan de 20 minutos aproximadamente y nunca por la tarde-noche.
  • Conocer si hay algún medicamento de los que se consume que produzcan insomnio y consultarlo con el médico.
  • Mantener las rutinas de horarios de forma regular.
  • Mantener un entorno adecuado. No utilizar luces brillantes en casa desde última hora de la tarde, tener una temperatura adecuada, intentar evitar ruidos o una cama cómoda.