El cuidado de personas mayores: Autonomía, dignidad y atención individualizada

El cuidado de personas mayores abarca una multitud de tareas, información, conocimientos y habilidades que proporcionan una atención de alta calidad. Así mismo, implica tener en cuenta la dignidad de las personas mayores, el respeto hacia las mismas, el fomento de su autonomía y la puesta en práctica de una atención individualizada. A continuación, dedicamos unas líneas a estos conceptos fundamentales para cuidar:

Promoción de la autonomía

El mantenimiento de la autonomía para realizar las actividades de la vida diaria proporcionan un nivel alto de bienestar y calidad de vida. En la vejez, la autonomía es esencial para tomar decisiones y continuar con el desarrollo del proyecto de vida. Así, las personas que viven en el entorno de los adultos mayores o los cuidadores deben respetar sus decisiones en la medida de lo posible y aún cuando exista cierto grado de dependencia. Del mismo modo, los familiares o cuidadores deben prestar el apoyo justo y necesario a las personas mayores, permitiendo que realicen por sí mismos las actividades. Los cuidadores que fomentan la autonomía en el cuidado de personas mayores mantienen la dignidad de la persona y su propia confianza.

Para conseguirlo existen diversas pautas de actuación. Algunas de ellas son la adaptación del entorno para facilitar la realización de las actividades, conocer de antemano las capacidades de la persona, ayudar sólo cuando sea necesario, ser constantes en las rutinas diarias o tener en cuenta a la persona para realizar cualquier cambio.

Respeto de la dignidad

Las personas mayores merecen todo nuestro respeto y merecen recibir atención manteniendo su dignidad. Para respetar su dignidad es fundamental respetar su intimidad, aunque necesiten ayuda en la realización de tareas privadas o personales. Además, como hemos detallado anteriormente, fomentar la autonomía también es una forma de respetar la dignidad de las personas. Hacerles partícipes en la toma de decisiones, en la organización de su vida, en la realización de sus actividades, escucharlos activamente, ser empáticos y comprensivos... todo ello fomenta el buen trato y la dignidad. Así mismo, es esencial la forma en que nos comunicamos y en qué momento hablamos de ellos. Por ejemplo, en ocasiones se habla de las personas mayores delante de ellas o se les transmite información de manera infantil. Una comunicación adecuada fomenta el respeto hacia la persona.

Atención personalizada

El cuidado de personas mayores debe prestarse de forma personalizada atendiendo sus intereses, gustos, preferencias o circunstancias. Según el Modelo de Atención Centrado en la Persona (ACP) cada persona mayor tiene su propio proyecto vital, su planteamiento existencial mediante el que conseguir sus metas. Por ello, en la atención debemos identificar y respetar lo importante para las personas, su forma de vida, los hábitos gratificantes o las rutinas. Además, debemos prestar atención a los deseos y gustos de la persona y respaldando sus propósitos y sus metas realizables. Desde este modelo también se destacan las capacidades y las fortalezas de cada persona. No tener en cuenta sólo las limitaciones nos ayudará a ofrecer una atención individual a través de la intervención con estas capacidades conservadas. Si se dan estas condiciones, la atención será personalizada.

 

Fuente:

"Manual del cuidado de personas mayores dependientes y con pérdida de autonomía" (2009) Ministerio de Salud
Programa Salud del Adulto Mayor y Senama. Chile.