¿Cuáles son los factores de riesgo de la depresión en la vejez?

La depresión es un trastorno que se caracteriza a grandes rasgos por la presencia de tristeza, apatía, culpa, baja autoestima, trastornos del sueño o de apetito, cansancio, falta de concentración... Además puede llegar a ser crónica y repercutir seriamente en la vida cotidiana de la persona que la padece.

¿Qué síntomas diferencian a la depresión en la vejez?

La depresión durante la vejez es bastante frecuente e incluso en ocasiones, no se diagnostica al asociarse erróneamente envejecimiento con un estado de ánimo bajo (considerarlo natural). Aunque en la vejez se dan una serie de cambios o acontecimientos (pérdida de seres queridos, trastornos crónicos, etc.) que pueden debilitar el estado de ánimo de nuestros mayores, no se debe afirmar que esta etapa de la vida esté relacionada con la depresión.
Los síntomas son los mismos que en otras edades (tristeza, falta de concentración, desesperanza, enlentecimiento psicomotor, desinterés, etc.) pero se añaden quejas de dolor, malestar, afectividad negativa, culpa, miedo, hostilidad…

¿Cuáles son los factores de riesgo?

Los factores de riesgo (características que se asocian a la enfermedad y que aumentan la probabilidad de sufrirla) nos ayudan a prevenir o detectar una posible enfermedad. En el caso de la depresión en la vejez, los factores de riesgo son los siguientes:

  1. Difícil afrontamiento de acontecimientos. Los cambios que antes mencionábamos pueden ser más difíciles de afrontar, con el peligro de sufrir una depresión si el estado de ánimo bajo se mantiene en el tiempo o si se padeció depresión en otra etapa de la vida.
  2. Personalidad. Distintos factores de la personalidad pueden dificultar el afrontamiento de dichos cambios de la vejez. El pesimismo, la baja autoestima, la baja tolerancia a la frustración o el exceso de perfeccionismo predisponen a padecer depresión.
  3. Dependencia. Las personas mayores que se encuentran en situación de dependencia pero sin deterioro cognitivo, pueden presentar sentimientos de tristeza prolongada.
  4. Aislamiento. En la vejez, sentirse solo y no contar con el suficiente apoyo social, puede repercutir negativamente en el estado de ánimo y ser un factor de riesgo de depresión.
  5. Problemas crónicos. La depresión está asociada a otros problemas crónicos como el hipotiroidismo, el dolor crónico, enfermedades neurológicas, etc.

Estar alerta a estos factores de riesgo podría ser clave para detectar a tiempo una depresión. Es necesario minimizarlos y prevenir.

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