¿Cómo podemos mejorar la comunicación con el familiar dependiente que cuidamos?

Es positivo y constructivo que entre el cuidador y el familiar dependiente exista una buena comunicación.

La buena comunicación entre el cuidador y el familiar dependiente:

  1. Propicia una buena relación.
  2. Mejora la tarea del cuidado.
  3. Hace sentir bien a los dos.
  4. Facilita la resolución de conflictos familiares.
  5. Mejora la autonomía.
  6. Reduce la posible irritación que sufre el familiar ayudándole a calmarse.

¿Cómo actúa un cuidador con una buena comunicación con su familiar?

El cuidador que tiene una buena relación con su familiar disfruta de una comunicación efectiva y satisfactoria. Es decir, utiliza ciertas estrategias para conseguirlo:

  • Elegir un lugar adecuado para hablar. Sentirse a gusto mientras se mantiene una conversación es fundamental para una buena comunicación. Por ejemplo sentarse en un lugar cómodo, tranquilo, sin ruidos, uno al lado del otro o en frente y a la misma altura.
  • Elegir un momento adecuado para hablar. Se debe esperar el momento en que el familiar esté receptivo y dispuesto a escuchar. Además es necesario tener en cuenta el propio estado de ánimo (estando alterado la comunicación será más difícil).
  • Escuchar atentamente. Escuchar al familiar prestando atención a lo que dice y cómo lo dice, haciendo que se sienta comprendido y por lo tanto el cuidador se sentirá importante y una persona de confianza para el familiar.

  • Observar. Cuando observamos a nuestro familiar nos damos cuenta de la situación emocional del mayor, de cómo se siente y de qué necesidades tiene.
  • Buscar temas de conversación. La mayoría de las personas mayores disfrutan hablando, tanto de su pasado como de su presente. Por ejemplo podríamos preguntarle sobre su propia historia, sus recuerdos, sus aficiones, música o películas antiguas, viendo con él imágenes, fotos, revistas antiguas, comentando la situación presente a través de periódicos, revistas de actualidad, hablar de temas favoritos del mayor (por ejemplo de su trabajo antes de jubilarse o de su colección de plantas…).
  • Utilizar un lenguaje sencillo. Cualquier persona puede comprender un lenguaje fácil de expresar.
  • Dejar tiempo suficiente para responder. Es necesario dar la oportunidad de intervenir en una conversación. Sin embargo, hablar sin parar, sin dejar contestar no hará sentirse bien a la persona mayor.
  • Aceptar un no por respuesta. Un cuidador con buena relación y comunicación con el familiar dependiente respeta las decisiones del mayor, porque tiene derecho a elegir, puede no estar de acuerdo con ciertas sugerencias o puede no querer cambiar en algo que le proponemos.
  • Evitar generalizar. Se deben evitar expresiones que juzgan el comportamiento del mayor por un solo hecho (siempre, nunca, todo…).

Para que la comunicación entre el cuidador y el familiar dependiente sea eficaz y buena, también debemos tener en cuenta los posibles problemas de memoria, dificultades sensoriales, de atención, y las diversas patologías.

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