¿Cómo sabemos si una persona mayor está deshidratada?

Todos sabemos que el consumo de agua es fundamental para mantener un buen estado de salud. El agua es considerado un nutriente esencial que debe ser consumido en una cantidad suficiente a diario. Así, los expertos recomiendan ingerir 2 litros de agua diaria en la edad adulta aunque en determinadas circunstancias esto no se consigue y ocurre a menudo en la vejez. Las personas mayores por distintos motivos pueden no alcanzar este objetivo diario y ser causa de la deshidratación.

¿En la vejez tendemos a deshidratarnos?

Es habitual que en la vejez nos deshidratemos con más frecuencia. Esto puede ser debido a diferentes causas y algunas de ellas son las siguientes:

Se reduce el agua corporal

La tendencia, conforme envejecemos, es el aumento de la grasa corporal y la reducción de la masa muscular produciendo en el organismo una disminución del líquido corporal.

Disminuye la sensación de sed

Es habitual que conforme envejecemos, la sensación de sed vaya disminuyendo. Como consecuencia se ingiere menos cantidad de líquidos y habrá que tenerlo en cuenta y beber agua aunque no se tenga sed.

Otros factores de riesgo

Además de los problemas fisiológicos se dan otros factores de riesgo por lo que las personas mayores disminuyen su consumo de agua:

Puede disminuir la movilidad

Pueden aparecer problemas de visión, olfato y  gusto

Aparece algún problema cognitivo por lo que existen problemas en la comunicación

Medicamentos diuréticos o laxantes por lo que aumenta la deshidratación

Tener miedo a la incotinencia (por ejemplo al pasar la tarde fuera de casa reducen el consumo de agua)

Ciertas enfermedades agudas

¿Cómo obtenemos líquidos y cómo los perdemos?

Las fuentes que aportan líquido al organismo son la ingesta directa de líquidos, los líquidos contenidos en los alimentos y algunos procesos metabólicos. Por otro lado, las vías por las cuales se pierden líquidos son: los procesos gastro-intestinales, la sudoración, la respiración. Los procesos de pérdida de líquidos pueden verse agravados con patologías asociadas a estos últimos como diarreas, infecciones de las vías respiratorias y la fiebre. Cuadros que se dan con más frecuencia en las personas mayores.

¿Cómo sabemos si una persona mayor está deshidratada?

Los síntomas de la deshidratación que hay que tener en cuenta, según su gravedad, son:

  • Leve: Cansancio,  somnolencia , fatiga y dolor de cabeza.
  • Moderada: Falta de elasticidad de la piel, disminución de la cantidad de orina y aumento del ritmo cardíaco.
  • Severa: Falta de orina, respiración acelerada, alteración del estado mental y piel fría y húmeda.

Por supuesto la ingesta constante de líquidos es la mejor manera de evitar la deshidratación, especialmente cuando la persona está enferma o en días especialmente calurosos. Pero un buen procedimiento para corregirla, en caso de que se produzca, es la hidratación oral.
Es un procedimiento por el que se previene o trata mediante la aportación de soluciones (líquidos con diferentes niveles de sales) que ayudan a mantener la homeostasis o regulación del nivel de líquidos y electrolitos en el metabolismo.
Es una técnica ideal para tratar (o prevenir)  deshidrataciones leves o moderadas en las personas mayores.

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Enlaces de interés:

Asociación para el Cuidado de la calidad de Vida (CVIDA)

Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG)

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